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¿Cómo debo cuidar mi ropa interior?
By Sales 30/1/2018 15:53

Parece fácil elegir y cuidar tus calzoncillos. Si no estás muy interesado en la moda coges los que menos te disgusten, y cuando están sucios -como diría aquel, cada semana, lo necesiten o no- los metes en la lavadora.

Como no se ven por fuera, no te importa, pero piénsalo: ¿no te parece que es hora de conseguir unos calzoncillos perfectos, que no se acaben a los dos meses, que sean la higiene hecha prenda y que te hagan sentir (íntimamente) satisfecho.

Aquí tienes algunos detalles para lograro.

 

1. Estrenarlos sin lavar

Gérmenes hay de sobra en casi todas las prendas, por lo que se recomienda el lavado en cuanto lleguemos a casa y probárselos de ser posible con el protector en perfecto estado o con la ropa interior propia debajo. Solo el contacto de las manos ya puede provocar alguna contaminación.

 

2. Lavarlos y secarlos mal

Sabemos que tienes prisa (y que estudiarse las instrucciones de la lavadora no es lo tuyo), pero si los lavas a menudo en un programa fuerte y con el agua a mucha temperatura se dañarán pronto y se aflojará el elástico. Un calzoncillo que se lava siempre en estas condiciones agresivas y se seca en secadora se estropea mucho antes, y no hay nada más deprimente que verlos envejecer antes de tiempo.

Otra cosa que afecta es ponerlos al sol directo. Esto funciona con los blancos, pero a los oscuros los va acabando.

Lávalos con agua fría o en el programa para prendas delicadas, y, si puedes, tiéndelos sin pinzas que se queden marcadas. El atractivo está en el interior.

 

3. Elegir mal el color

Ser clásico y comprar ropa interior blanca hace mucho más visibles los pequeños defectos que van estropeándola. Si tienes los cajones llenos de prendas desteñidas, con apariencia de viejas o irremediablemente sucias, quizá es tan sencillo como empezar a comprarlas de colores oscuros.

Reaccionan mejor al paso del tiempo el azul marino, el gris o el negro, por ejemplo.

 

4. Comprar un mal tejido

Si ves un 'pack' que parece una ganga, fíjate en los materiales. Los más cómodos, ligeros son los de algodón u otras fibras naturales.

Si sudas mucho, para el gimnasio o simplemente para los días duros del verano, las microfibras son otra buena opción, porque evitan el exceso de humedad.

Otro buen motivo para no pasarse con la presión es la calidad de los espermatozoides. Si la zona está comprimida, aumenta la temperatura de los testículos y se dificulta la espermatogénesis. Esto afecta al tipo de corte y, sobre todo, a la talla. Si te favorecen pero te sientes más apretado de lo normal, pruébate otro.

La licra, y en general los tejidos sintéticos, suelen ocasionar más rozaduras y molestias. Tampoco conviene usar calzoncillos de rejilla muchas horas al día, por el mismo motivo. Pueden llegar a causar eccemas e irritaciones y aumentan el sudor, por el roce y porque no lo absorben.